Lo que esta comparación no decide
El término NFC aparece a menudo en pliegos como sinónimo de moderno o seguro, y no significa ninguna de las dos cosas. Es una forma de comunicación de corto alcance; el nivel de protección lo aporta la arquitectura del circuito y, sobre todo, lo que el sistema hace con el dato. Una etiqueta NFC sin autenticación es tan abierta como una credencial de baja frecuencia.
En sentido contrario, describir una credencial simplemente como RFID no dice casi nada útil: no indica frecuencia, ni formato de datos, ni si el lector instalado la aceptará. Cuando un proveedor responde a una consulta con esa palabra, la especificación sigue sin existir y conviene volver a preguntar.
La conclusión operativa es sencilla: no compare RFID con NFC, compare requisitos. Distancia de lectura, número de unidades simultáneas, quién lee —un lector fijo o un teléfono— y qué protección necesita el dato. Esas cuatro respuestas determinan la banda y la arquitectura sin necesidad de discutir terminología.