Qué ocurre exactamente
Una etiqueta NFC no tiene batería: se alimenta del campo magnético que genera el lector. Cuando hay metal justo detrás, ese campo induce corrientes en la superficie metálica que a su vez generan un campo opuesto, cancelando buena parte del original y desintonizando la antena. La etiqueta deja de recibir energía suficiente para responder. La solución consiste en interponer una capa ferrítica que canaliza el campo y aísla la antena del metal.
