Dos situaciones que no deben confundirse
Una numeración gestionada por usted, secuencial o por rangos, no produce duplicados mientras se respete la regla de asignación: el riesgo ahí es organizativo, no matemático. Los identificadores de fábrica asignados al azar siguen en cambio la paradoja del cumpleaños: la probabilidad de coincidencia crece mucho más rápido de lo que sugiere la intuición.
El riesgo real aparece con los recortes: cuando un software guarda solo los últimos tres o cuatro bytes de un identificador largo, el espacio útil se reduce drásticamente y unas decenas de miles de tarjetas bastan para que la coincidencia sea plausible. Si la probabilidad mostrada le sorprende, la respuesta no es confiar en la suerte: es aprovechar el número completo o pasar a una numeración gestionada.